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Volvió La Garra

Volvió la garra. 

Esa que en años anteriores había estado ausente en el equipo, producto de jugadores mediocres, técnicos incapaces y directivos egoístas y corruptos. Fueron momentos difíciles en que el equipo se derrumbaba en los momentos más difíciles. Jugadores que no querían seguir jugando, como José Luis Cortéz, entrenadores con una caja de hielo en el lugar del corazón, como Luna y Peláez, dirigentes engatusadores y de dudoso proceder deportivo como Roggiero y Bohrer. 

Sin embargo, esos días parecen estar en el pasado. Lo que Diego Arcos describió como la bacteria barcelona ha sido inoculizada y extraida del organismo vivo que es el único Ídolo ecuatoriano. El día domingo dos de noviembre, a casi un año del inicio del difícil proceso de renovación (que más de uno quiso su fracaso) la garra amarilla volvió a instaurarse en el Coloso del Salado. Un partido dificilísimo, con un rival amarrete y mañoso, que recurrió al juego brusco y al antifútbol para intentar llevarse los puntos del Monumental (lo único de fútbol que puso fue el soberbio golazo de Claudio Bieler que, como todo extranjero, quiere mostrarse cuando juega contra Barcelona). 

Cuando la hinchada pensaba que el equipo se venía a pique como en temporadas anteriores, cuando imaginábamos los titulares de la prensa del día siguiente, los "adioses" al título, el regocijo de nuestros enemigos, la desazón repetida, el equipo se volvió un monstruo alenatado por las 50 mil gargantas presentes en el Monumental, que no se movieron, ni se cansaron de alentarte. 

La espectacular general sur amenzaba con levantarse en cualquier momento, porque se movía como un pecho vivo, respiraba, rugía. El resto del estadio seguía su batuta, la noche guayaquileña entraba y unos cuatro pelagatos vestidos de blanco comenzaban a regocijarse por un empate que para nosotros era solo derrota.

Llegó, entonces, el minuto 83... Y la locura se desató en el estadio: el remate de Oscar Bagüí fue desviado con un elegante taco por David Quiroz y la bola entró en el arco defendido por el arquero Dominguez. El estadio reventó de júbilo, nos abrazamos, lloramos, gritamos y cantamos. Con mayor fuerza empezó a rugir el estadio, las tribunas, las generales, los palcos y las suites parecían poseídas por el espíritu de Muñoz, de Chuchuca, se volvieron a escuchar los gritos de gol de Uquillas, del poeta Insúa y empezó la fiesta popular que es Barcelona ganando. El rival se desesperó y uno de ellos tuvo la vileza de pegarle a un pasabolas. A Gastón Sessa lo quisieron crucificar cuando le reclamó a los pasabolas del Capwell por esconder las pelotas en un Clásico que perdíamos 0-1, vamos a ver si la FEF es tan drástica con el defensa Calderón, que salió justamente expulsado. 

La bola entró en el arco sur empujada por el estadio entero, los jugadores se abrazaron en una pira humana que remató el diablito Lara con un salto de felicidad: habían encendido la garra amarilla nuevamente, habían encontrado la pócima olvidada del espíritu barcelonés. No la dejaremos apagar. 

Gracias muchachos por la victoria del domingo. Fue un 2-1 como en los viejos tiempos. Sigan así. Desde Santillo, que demostró que es un arquero de nivel y lloró con el segundo de Barcelona, que se le mete presto en el corazón, hasta el Chelo Delgado que actúa pocos minutos, pero siempre demuestra la calidad que hizo que sea campeón del mundo con Boca Juniors. Los muchachos salieron golpeados, lesionados, pero airosos. Carlos Hidalgo tiene un dedo de la mano fracturado y Baguï está golpeado en su pie izquierdo y tiene problemas de abductores, producto del excesivo juego brusco del equipo rival (uno de sus jugadores hasta pecheó a un árbitro falto de personalidad, que debió expulsarlo, así como a Bieler). 

Váyanse acordando, todos ustedes que nos odian, cuánto nos temen y cómo es que siempre el Ídolo ha sido el papá de todos ustedes: el que le da de comer a los periodistas, el que da gloria a los jugadores, renombre a los dirigentes, alegría a los hinchas y, por supuesto, a esos hijos suyos malcriados que son todos los equipos que sueñan con ganarnos y que son tan malagradecidos a pesar de que les vivimos llenando el estadio y parando la olla ¿O si no cómo se explica que el Quito le haya puesto la general a 10 dólares a la hinchada de Barcelona? Están dispuestos a perder hasta el campeonato, pero no la taquilla que papá les lleva. Qué difícil debe ser manejar a Barcelona: no hay que pensar en el presupuesto de un equipo, sino de once más. 

Carta a Carlos Luis Morales

Carlos Luis, 

Cuando yo era niño, tú eras mi referente futbolístico. Mi ídolo de la infancia. La inolvidable Copa Libertadores del año 90, marcaron tu nombre dentro de la historia de Barcelona, ídolo ecuatoriano. Tu nombre debía haber quedado con letras de oro en los registros de la institución que te formó, que te dio fama, fortuna, gloria. La hinchada más grande del Ecuador tenía  un ídolo en ti. 

No entiendo qué es lo que has hecho ahora. Eras tan grande, era tan bueno el recuerdo de tu paso por Barcelona -del que eres hincha, según tu propia declaración- que inclusive algunos te justificamos cuando en el 97 te fuiste a jugar a Emelec. Total, eras un futbolista profesional y, como en esa época inentendiblemente en el Ídolo las puertas estaban cerradas para ti, yo por lo menos, quise entenderlo. Quise suponer que tu decisión no partía del resentimiento. 

Pero ahora veo que es así: lamentablemente tu resentimiento puede más que tu amor por Barcelona. Y eso te ha cegado. Por un odio personal contra Maruri (que como todos, por Barcelona está de paso) le quieres meter la mano en el bolsillo a Barcelona. 

¿Por qué lo haces? No entiendo. No es que estés "reclamando" una indemnización de cuando eras gerente deportivo (unos 30 mil dólares); estás reclamando 390.000 dólares por haberes que te deben supuestamente desde el año 96...

¿Qué te pasa? ¿El odio a Maruri te llevó a odiar a Barcelona? Eres de esos viles que en los que el resentimiento pueden más que la gratitud no con Maruri sino con Barcelona y su hinchada?

Pensábamos que eras de la estirpe de los Insúas, de los Alfaro Moreno, que con justo derecho podrían haber demandado a Barcelona pero jamás lo hicieron. El romance con el Ídolo era demasiado grande como para meterle la mano en el bolsillo, a pesar de que tal vez a ellos sí debía pagárseles lo que dirigencias poco serias les quedaron debiendo. 

Qué pena me das. Estarás en la lista de los Trotta, de los Bermúdez, de los que hicieron lo imposible por desacreditar el nombre de Barcelona Sporting Club. Y, por gente irresponsable, estuvieron a punto a de lograrlo. Hoy las cosas son diferentes, la dirigencia te ofreció un convenio de pago. Tenías que esperarte una semana para recibir tus treinta mil monedas de oro, Judas. 

Pero la codicia te ha superado el talante barcelonés. La codicia quiere que cuando te corresponde un dedo, pretendas llevarte el brazo entero. Trescientos noventa mil dólares. Era de que pidas 500 mil nomás, y así te llevabas el presupuesto mensual de todo Barcelona. Los momentos, en Ecuador y el mundo, son financieramente difíciles y tú, con tu cara de víctima, que no logra esconder la de resentido, quieres esa cantidad de dinero? 

Qué manera de burlarte de los niños que vieron en ti un referente, qué manera de echar por la borda todo lo que hiciste por nuestro amado equipo mientras tuviste la suerte de jugar en él. Por él tuviste a Brindisi de técnico, que te llevó a Independiente. Por él tuviste fama y gloria. Su hinchada te defendió hasta en los durísimos momentos en que te acusaron de ser parte de la banda del Patucho Rigoberto...

Nunca creímos las infamias que de ti se decían y, como te dije, hasta yo pensé que tu ida a Emelec -donde pasaste sin pena ni gloria, porque era imposible que ese equipo te dé lo que te da un grande de América, como calificó el profesor Merlo  a Barcelona- podía ser disculpada, que no eras un resentido más que no soportó la presión de ser parte de Barcelona. Qué pena, Morales, ya no dan ganas ni de decirte cariñosamente Pestaña, esto que acabas de hacer (junto al oscuro personaje que es Carlos Díaz, que de paso dice ser barcelonés y al que invitaste a tu programa en CD7... ¿en los cortes comerciales redactaban la demanda?) no tiene nombre y revela que te fuiste a Emelec por sufridor y revanchista, porque no entiendes que Barcelona es más que sus dirigentes, sus jugadores y su hinchada. 

No te preocupó el hecho de que Barcelona juega una liguilla durísima, no te importó el sentimiento de la hinchada, no te importó el juicio de la posteridad, nunca llevará ni un escalón del Monumental tu nombre, como lleva toda una tribuna el de Montanero, el de Carlitos Muñoz. 

Para nadie es secreto que Barcelona tiene enemigos que vienen luchando por décadas para terminarlo  y hundirlo (casi lo logran). Lo que jamás pensamos es que tú fueras uno de ellos.

Adiós, Morales. Estás fuera de la lista de los ídolos del único Ídolo ecuatoriano. Es una pena decirlo, pero la historia te condenará porque tú mismo así lo quisiste. 

Hasta nunca.

El resumen del 3 a 0

No podíamos obviar el resumen del partido.
Barcelona es el hijo predilecto de Guayaquil, como lo fue Julio Jaramillo; es parte de su identidad, como el calor ribereño, la cerveza bien helada, el encebollado, la guatita, el caldo de salchicha y la guayabera. 
Barcelona es inmortal, no puede dejar de existir, porque su existencia está ligada al río, sus raíces se clavan profundas en el mangle y su historia se erige por encima del Santa Ana y el Carmen. 

0-3

El domingo 14 de septiembre grité como un loco y disfruté como un niño en la tribuna San Martín del viejo estadio Capwell de nuestro eterno rival de barrio al que goleamos, humillamos y de paso eliminamos. 

No les voy a dedicar ni una sola palabra, porque mi alegría es Barcelona, no el mal de otros. 

Estas imagenes hablan más que mil palabras. 
Solo queda decir: gracias Barcelona, gracias profesor Merlo, gracias muchachos por esa hambre de gloria que nos transmiten. 
Este no es el despertar de un grande, es el despertar del MÁS grande. 






Una promesa de hincha: el viernes volveré al Monumental para verte clasificar. 
La fiesta tiene que ser redonda. 

A rompernos la garganta

Este domingo Barcelona juega el partido del que, según su técnico Reynaldo "Mostaza" Merlo, "depende la clasificación". Él ha dicho que vamos a ganar, pero es un cometido que sólo lograremos con la unión de la familia barcelonista: dirigentes, jugadores, cuerpo técnico e hinchas. 

Los primeros han hecho lo suyo. Inclusive han puesto un 2x1 en general, tribuna y preferencia que volverá súper económico ir a apoyar al ídolo. El estadio está 10 puntos. Sólo faltan la pantallas gigantes y estará listo para ser un estadio de clase mundial. 

Los jugadores han venido -de la mano de un cuerpo técnico de experiencia y ducho en situaciones difíciles- levantando su nivel de juego y su espíritu. Tienen que meterle garra y huevos e ir siempre para adelante y meterla en el arco rival cuando tengan las oportunidades. Es hora de ver a Zárate en su real dimensión, para eso Merlo lo ha venido llenando de confianza. Este domingo tienes que destaparte Roly, para que así le tapes la boca a tus detractores. Queremos ver a los jugadores de Barcelona demostrar que están aptos para vestir esta camiseta que dicen está hecha de tejidos sintéticos pero parece que es de plomo porque su peso ha logrado abrumar a los más consagrados. 

Este es un equipo diferente, su historia, su hinchada, por lo tanto, son diferentes. Sólo el que nace barcelonista sabe y entiende lo que es Barcelona. Los demás sólo lo envidian y sueñan con su destrucción. 

Tan cerca hemos estado de ese abismo, que es nuestra tristeza, pero la alegría de los que no son mayoría. Sin embargo, Barcelona está presente y estará presente en la retina de la historia como sinónimo de gloria, tradición y esencia guayaquileña. El jugador que no entienda eso, no triunfará en el Ídolo que no es sólo un club deportivo, sino un fenómeno sociológico nacional. 

Finalmente, los que tenemos que adquirir nuestra parte en el compromiso de devolver a Barcelona a los planos estelares somos nosotros, sus hinchas. ¡Vamos carajo! Los que estamos debiendo somos nosotros, la gran hinchada popular de Barcelona. Los que hacemos el Guayaquil verdadero, los que caminamos en el calor inclemente de las tardes guayacas, los que comemos encebollados, los que le hacemos a las pescuezudas y podemos ser impertinentes pero nunca hipócritas. 

Esta es es nuestra oportunidad de reconciliarnos con el equipo del que muchos han estado distanciados e incluso resentidos con los jugadores por el mal rendimiento de la primera etapa. Este domingo es la ocasión para abrazarnos todos al celebrar el gol, como una familia, tenemos que irnos a romper la garganta el domingo a las 4 de la tarde en el partido contra el Quito para que cuando el equipo esté replegado, salga por sus fueros a punta de fuerza testicular y casta nos metamos todos al arco del Deportivo Quito para que al celebrar el gol cuando se abracen Roly, Palacios, Guagua, Fernando Hidalgo, Matamba y el capitán Castro sientan que todo el estadio se fundió en ese mismo abrazo. 

Qué arrecho que es ser barcelonista. 

El Fútbol Es Como La Vida

El Fútbol es como la Vida, no sé si alguien ya lo dijo o lo escribió, pero estoy seguro que alguien tiene que haberlo hecho ya. 

Es una realidad tan evidente que uno parece dar por sentado el símil. Yo creo que eso es lo que lo hace tan pasional, es por ello que desbordan las pasiones por un equipo, por una camiseta. En nuestro caso, por la amarilla como el sol del Ídolo del Astillero. 

El día miércoles 02 de julio, el fútbol nos dio a los barcelonistas una nueva muestra de porqué se parece tanto a la vida: nos sumió en una de nuestras peores pesadillas, que no era otra que ver a otro equipo levantando la Copa Libertadores de América, un privilegio que parecía reservado exclusivamente al más grande del Ecuador. 

Con esa dizque justificación nos pasamos por alto muchos errores, dejamos correr varios años.  Teníamos una escondida certeza de que era tiempo de que el dragón dormido se despertara y que mientras tanto nadie nos alcanzaría en nuestra gloria. Éramos una especie de adictos a la gloria pasada y de tanto pasar embrigados en ella nos empezamos a embriagar de otras drogas más nocivas: el conformismo, la arrogancia, la politiquería. 

La hinchada, que con golpes de pecho y rasgadura de vestiduras ha sido la más afectada con todo esto, no por eso está exenta de culpas. El estadio durante estos años se ha venido vaciando gradualmente y hemos antepuesto caprichos y deseos personales antes que al equipo.

"Yo no voy al estadio si fulano juega", "Yo no voy al estadio si la entrada cuesta 8$", "Yo no voy al estadio porque no me gusta el uniforme", "yo no voy al estadio porque quiero que se largue el técnico". 

Pocos eran los que pensaban "pase lo que pase tengo que ir siempre al estadio". El compromiso con el ídolo del pueblo, con el único y verdadero referente del fútbol ecuatoriano se fue diluyendo en una serie de excusas y al final de cuentas, en una serie de conductas que sólo le hicieron daño al equipo. 

Ni qué hablar de los dirigentes con aires de profetas, de los "apostolados", de los mecenas, de los marqueses y de los que pretendían dirigir a Barcelona a control remoto, de los que le entregaron el equipo en bandeja de plata a Abdalá Bucaram para que lo explote políticamente, al igual que hicieron con los socialcristianos. Ustedes PAULSON, ROGGIERO, PALACIOS, BOHRER, ROMERO  y su séquito de adulones son los que tienen a Barcelona postrado y mirando una copa que por historia y derecho le pertenece en manos de un usurpador de gloria, de un ídolo de barro que se quiere colar en el pelotón de los grandes y el que, si nadie lo detiene a tiempo, se meterá en ese selecto club, al que por historia y casta no pertenecen, pero que con un trabajo metódico buscan. 

Los jugadores que han llegado al Ídolo han venido a usufructuar socialmente de tener el escudo más glorioso del Ecuador en el pecho y eso les ha conseguido fortuna, mujeres y fama pasajera. No entendieron la dimensión histórica de su paso por el más grande, pues al igual que dirigentes e hinchas, decidieron vivir de la reputación de Barcelona para fines personales, mas no se preocuparon de labrar su propio surco en el fértil suelo amarillo. 

Tal vez no se dieron cuenta que precisamente ahí radica la diferencia entre fama y gloria. La primera es pasajera, la segunda te inscribe para siempre en oro, en hierro, en piedra en un estadio, pero por sobre todo te inscribe con sangre y fuego en el corazón de la gente. 

Semejante tragedia, semejante letargo, semejante adicción y conformismo parece haber desaparecido por un golpe de magia el día miércoles. 

Y por eso es que el fútbol es como la vida, porque nos permite levantarnos, nos da revanchas, nos llegan señales misteriosas de que debemos cambiar el rumbo, de que debemos enderezar la nave. 

Todos seguíamos adentrándonos en un océano oscuro en el que nos sentíamos aún a gusto porque nadie nos daba el más mínimo alcance. "Les hemos dado 10 años de ventaja y ni así" pues el miércoles, se acabó la ventaja y se acabó todo lo que existía antes del 01 de julio de 2008. 

La dirigencia que parecía estancarse en discusiones internas ha reaccionado, los hinchas nos sentimos más amarillos que nunca y dispuestos a partirnos la garganta en el estadio y los jugadores parece que han comprendido que la historia, de una vez por toda, se les vino encima como una marejada poderosa. 

Los únicos que mantienen su carroñería, su ánimo de catartiforme, su rapaz deseo de lucrar de Barcelona no es otra que la prensa que se ensaña contra el ídolo. No debe preocuparnos, ni debemos tomar acción contra ellos que no sea otra que la de no darle oído a sus mentiras, ni darle cabida a sus elucubraciones mal intencionadas que lo único que buscan es que el celular, la cerveza, el motel siga pautando en el programa que se habla de Barcelona porque saben, periodistas y comerciantes, que por lo que hasta el más laureado cobra 1, el único Ídolo del pueblo cobra 3. 

Nosotros, los que amamos a Barcelona, dirigentes, hinchas y jugadores, debemos hacerles caso omiso. Debemos hacer un solo frente y marchar contra la adversidad, porque es evidente que hay gente que odia a Barcelona, pero también es evidente que mucho carrete les hemos dado a los que se regodean con el fracaso del Ídolo.

No más. Es la hora de reconstruir sobre los escombros. De limpiarnos las lágrimas de impotencia y amargura de las mejillas y poner el hombre, estirar la mano. De dejar un lado nuestra impaciencia y sumar, sea haciéndonos socios, sea yendo al estadio, o simplemente no oyendo a los gallinazos de siempre, que hasta los que se juran barcelonistas viven del escándalo y la tragedia del ídolo. Siempre les dio de comer, en las buenas y en las malas. 

Es hora de dar por terminada esta guerra, de plantar las banderas blancas y salir, vencedores y vencidos, a reconstruir nuestra casa, a redimir nuestra historia. 

El fútbol nos brinda, como la vida, esa oportunidad. Escuchaba a un inglés decir que antes de la Segunda Guerra Mundial en su país había desempleo, desnutrición, poco acceso a los servicios médicos y de educación. Contaba que cuando acabó la guerra, se dieron cuenta que su país había tenido una economía en crecimiento durante la guerra, pues las fábricas habían tenido que trabajar para producir armas, tanques, aviones y los médicos habían sido empleados para curar a los heridos, los albañiles para reconstruir puentes y edificios y, al final, llegaron a una gran conclusión: si habían tenido dinero y fuerzas para matar y para la guerra, también tendrían fuerzas para la paz y el desarrollo y se dedicaron a construir, a trabajar. Se contraron albañiles no para reparar puentes, sino para que construyan nuevos, los médicos atendieron a las mujeres y a las familias, las fábricas produjeron autos y bienes y la economía inglesa llegó al estado de desarrollo actual.

¡Qué gran lección! Lo que sirvió para la destrucción, puede servir mucho mejor para el progreso.

En Barcelona hemos hecho marchas y reclamos airados, hemos tenido fuerzas para putear al profesor Almeida hasta que se fue, inclusive, algunos han tenido el arrojo para enfrentar a jugadores en la calle, para reclamarles su conducta; los más radicales, inclusive, les tiraron huevos y les partieron a piedrazos los carros. 

Todas esas fuerzas que sirvieron para destruir, para expresar ira y desesperación hoy, que hay una directiva que quiere hacer las cosas bien, usémoslas para construir, para respaldar al Ídolo, para sacar fortalezas desde la adversidad y cerrarle la puerta a los falsos barcelonistas que oxidan los micrófonos con su saliva pútrida. 

Pongamos esa misma pasión, esa misma arrechera al servicio del Barcelona Sporting Club, vamos a gritar 90 minutos para adelante, vamos a aplaudir, vamos a exigir pero en el Estadio, vamos a pedir que pongan huevos, pero vamos a poner los nuestros en la gradería. El que pueda, ponga parte de su patrimonio para engrandecer a Barcelona, no solo pisando el Monumental sino haciéndose socio.  

Desde ayer, se venció el tiempo de la postergación, se terminó el aplazamiento de los despertares. Hoy estoy dolido pero más convencido que nunca que se acabó el pasado. Le cerramos la puerta al recuerdo y dejamos la nostalgia en el baúl más profundo. 

Hoy estoy triste, pero determinado: a Barcelona lo sacamos adelante, o nos hundimos todos, juntos, los barcelonistas de verdad. 

Hoy vengo a decir mi verdad, hoy quiero encender los corazones apagados por la impotencia, por la rabia, por el egoísmo y por la envidia, nadie será más grande que Barcelona Sporting Club mientras sus hinchas tengamos la voluntad de ir al estadio y todavía Barcelona nos haga perder la cabeza de alegría, de recordarnos que Barcelona es pueblo, que Barcelona es parte de lo que se respira en las esquinas donde se vende fritada o encebollado, que Barcelona es raigambre guayaquileña, que la cerveza tiene algo del sabor de Barcelona, que nos reconforta, que nos vuelve parte de él, Barcelona es un tono en cada grito de los vendedores ambulantes, está en el pito del vigilante que aguanta sol y lluvia en plena nueve de octubre. Es la razón por la que nos fundimos en un abrazo moros y cristianos, pobres y ricos, negros y blancos. Es la memoria congénita que se llevan los migrantes a España, a Italia, a Estados Unidos, es el último de los vínculos con el suelo patrio, Barcelona es la emoción más grande, la más importante de las cosas menos importantes, Barcelona todavía puede arrancarnos lágrimas de alegría, todo está en que estemos dispuestos a poner el corazón. Así, de la mano de buenos dirigentes y jugadores comprometidos, se encenderá nuevamente nuestro gran corazón y temblarán hasta los más conspicuos al solo oir de nuestro nombre, al primer grito de nuestra hinchada, al escuchar la sentencia que aún en estos tiempo resulta inexpugnable: somos Barcelona, el Ídolo ecuatoriano. 

¡Un abrazo y para adelante, carajo!

Otro Bochazo de los Enemigos de Barcelona

A Barcelona buscan desestabilizarlo por todos los medios posibles. De todos los flancos, el alicaído rey del fútbol ecuatoriano recibe dardos envenenados para evitar su resurgimiento. Esto que parece una idea paranoica, es una realidad latente: a Barcelona hay gente que lo odia profundamente. 


En el portal futbolecuador.com se publica como cierta y inobjetable la noticia de un supuesto "encontrón" entre Gastón Sessa y el presidente de la Comisión de Fútbol del Ídolo, Antonio Noboa. 

Este medio "periodístico" con asiento en la ciudad de Quito y evidentes hinchas de la Liga de Quito, publican a todas luces la "noticia" como si algunos de los redactores de tal noticia hubiesen estado presente en el supuesto pleito. 

Ya varias radios guayaquileñas y el vicepresidente Luis Noboa han desmentido esta mentira, que está destinada a causar desunión y malestar entre lo que debería ser la gran familia barcelonista, siempre amenazada por los envidiosos, mezquinos y rastreros. 

Por otro lado, ciertos medios de prensa guayaquileña que hacen gala de sensacionalista incluso dijeron que el altercado habría llegado al borde de los puños, mientras que los periodistas que cubrían el entrenamiento lo único que registraron fue la conversación entre el dirigente y el capitán amarillo, quien según los enemigos del Ídolo "extra micrófono" habría dicho que no taparía el domingo ante la Universidad Católica. 

Nada de botellas de agua estrelladas, ni de gritos y amenazas. 

Es evidente que Sessa tiene un motivo familiar para querer salir del Ídolo y también es evidente que Barcelona le va a facilitar la salida, pero tampoco pondrá en riesgo su patrimonio, ni botará al tacho la inversión que hizo en un arquero de excepcional nivel como Gastón Sessa. 

Puede ser que la situación incomode al arquero, pero en ningún momento se llegan a los niveles de alarma que reportan los periodiqueros alarmistas. 

Hay mucha gente que le quiere hacer daño a esta dirigencia. Lo peor de todo es que no son sólo los eternos envidiosos, sino que fracasados de años pasados quieren desestabilizar a la joven dirigencia para poder volver y repetir los ciclos de continuismo y utilización personal de Barcelona, el ídolo ecuatoriano. 

La hinchada no lo puede permitir. Si tuvimos 10 años de paciencia a los mismos de siempre, podemos darle algunos meses de gracia a los Maruri-Noboa. Que el primero ordene la casa y que el segundo maneje el tema futbolístico. 

Una institución de primer nivel con un equipo de primer nivel, eso es lo que se está buscando. 

Cualquier otra cosa, cualquier chisme, cualquier historia rosa, cualquier vómito de odio provenientes de maldicientes gratuitos y asalariados hay que hacerlos a un lado y no escucharlo. 

Hoy más que nunca nos tenemos que enfocar en inyectar positivismo y ánimo en Barcelona, que es lo que más le hace falta. 

Un estadio de 60 mil personas con apenas 6 mil cada domingo, no infunde respeto, ni garra. 

Vamos al estadio, vamos a apoyar al ídolo!